Lemanuellé escribió:Hola.
Estoy realizando un proyecto sobre motivación en niños. Me gustaría que me explicarán algunos ejercicios o estrategias desde el punto de vista de la PNL para motivar a los niños.
¿Es recomendable utilizar sistemas propulsores con niños?
Gracias.
Así es... los sistemas propulsores funcionan en niños y adultos. De hecho son más poderosos que otros anclajes y te ayudan a mantenerte en el camino que te lleve a donde quieres.
Por otro lado, la motivación en los niños es más natural y fácil que en los adultos. Generalmente los adultos se motivan por "normas y reglas" y que "dicen que así debe ser", y eso es sólo un lado de un sistema propulsor. He observado que los niños casi siempre se motivan por el placer. Yo te recomendaría checar cual es su estrategia de motivación (cuales son las secuencias de submodalidades que hacen en su cabeza) para utilizarla en aquello para lo que los quieres motivar.
En ocasiones es posible que haya que colapsar un ancla (es posible que el niño no esté anclado adecuadamente a aquello que queremos motivarlo a hacer, por ejemplo a comer algo). En ese caso necesitamos que los elementos de motivación sean suficientemente fuertes para colapsar el ancla que ya existía. En muchas ocasiones es suficiente un reencuadre. Por ejemplo, con el problema de salud que hubo en México, el gobierno recomendó el uso de tapabocas. Una madre comentaba que su hija de dos años no quería utilizarlo, así que le pintó al tapabocas un dibujo, y lo convirtió en un disfraz de princesa... después la niña no quería quitárselo ni siquiera en su casa - un cambio interesante.
Motivar a los niños implica empezar a entender cómo funcionan, y no quererlos convencer como adultos. Recuerdo también que en un curso que impartimos para niños, el momento en el que más entretenidos estuvieron, durante hora y media, fué cuando yo mismo me entusiasmé inventando y actuando una historia frente a ellos, llena de metáforas que yo quería enseñarles. Tuve que hacer un esfuerto importante, porque los niños no se motivan con el "nivel de energía" al que normalmente estamos acostumbrados los adultos - nos han dicho que "no debemos exagerar", así que no le ponermos mucha energía a nuestra expresión verbal ni corporal.
Lemanuellé escribió:Hola, gusto en saludarles de nuevo.
Estoy haciendo un programa de intervención para tratar a niños de 8 a 12 años con problemas de agresividad. Me gustaría que desde su punto de vista me dierán y explicarán algunos ejercicios para controlar la agresividad.
Yo diría que aquí hay que observar al niño, para notar qué es lo que inicia su estrategia de agresividad. En PNL es muy útil detectar qué patrones sigue una persona para iniciar una estrategia. Generalmente si rompemos esa estrategia con lo que llamamos un "estado separador" (sacarlo drásticamente del estado en el que estaba), en ese momento les podemos enseñar una nueva forma de actuar, porque su mente no tiene una estrategia predefinida para ello esta buscando cómo actuar en ese momento (se logra también con un estado de confusión). Para ello se puede establecer una ancla de confusión previamente.
Otro método que es drástico pero muy efectivo, es cambiar tu propio comportamiento hacia alguno que es opuesto al que el niño esperaría. Recuerdo que en una ocasión llegó una prima de visita con su hijo, y comenzó a hacer un berrinche cuando estaba con mi mamá. La respuesta de mi mamá fué tirarse al piso a hacer berrinche también. El niño se quedó tan sorprendido de verla hacer eso, que cortó inmediatamente su berrinche. Lo importante de esto es que, por un lado no le funcionó lo que estaba haciendo (y los niños son muy rápidos para entender esto), y por otro lado no sabía como actuar cuando un adulto hacía un berrinche, así que tuvo que adaptarse a la nueva circunstancia y generar un comportamiento nuevo.
El sistema de propulsión también es útil aquí. Le podemos enseñar al niño que ser agresivo no es algo placentero para él. Solo para ejemplificarlo... imaginen lo que sería si el niño al momento de empezar a ser agresivo sintiera nausea, inmediatamente cambiaría su comportamiento. Es posible también que el niño sea agresivo porque ha sido una estrategia que le sirve mejor que otras para lograr sus objetivos (cualesquiera que sean). Habría que revisar el entorno del niño para asegurarse de que existan mejores "premios" cuando no es agresivo que cuando sí lo es, y posiblemente que haya "castigo" cuando empieza sus agresiones (hay que cuidar que los "castigos" no sean violentos en absoluto, sino que simplemente sean situaciones que le generen anclas que no le gusten en cuanto se ponga violento, porque de otra manera sería incongruente - ellos aprenden más del ejemplo que de las explicaciones). Con los niños, ignorarlos es una forma rápida de que dejen de actuar de cierta forma - solo que si son agresivos con otros niños o su agresión puede causar daño, no podemos ignorarlos sino hay que detenerlos rápidamente. En todo caso también es importante que el niño no relacione el anclaje de la sensación desagradable (que vamos a disparar en cuanto empiece a ser agresivo) con alguna persona... no sería ecológico - busca la forma de que sea algo que "simplemente sucede" cuando se empieza a comportar así (esa es la parte de alejamiento del dolor de la estrategia de un sistema de propulsión) y de que se sienta muuuuy bien cuando no está siendo violento y está tranquilo (la parte de acercamiento al placer del sistema de propulsión).
Un amigo tiene dos hijos que constantemente peleaban (especialmente su hija mayor). Empezó a ponerle ejercicios en la noche, antes de acostarse, donde debía hacer una lista de cinco cosas buenas y de las que podía sentirse muy bien, que hizo durante el día. Constantemente la niña utilizaba el argumento "hoy no tuve pleito con mi hermano", y lo mejor es que durante el día pensaba qué cosa buena podía hacer para utilizarla en la noche. Esto fué genial - a ella le gustaba el ejercicio porque cada cosa que ella escribía era motivo de felicitación por parte del papá al irse a dormir.
En todo momento es importante observar a los padres, y que ellos se observen a sí mismos. Son un reflejo de los padres y de una o de otra forma, estan utilizando la agresividad porque la han visto en su entorno. Si intentamos cambiar al niño sin cambiar el entorno del que aprende, pronto el entorno podría regresarlo a la agresividad.