Es un hecho conocido que el 95% de las empresas que inician, cierran dentro de los siguientes 5 años. Si le preguntas al dueño cual fue la razón, seguramente tendrá muchas. Sin embargo, no se han dado cuenta de que ellos mismos fueron los que condenaron su empresa. No se han dado cuenta aún de que su actitud se transmite rápidamente a toda la organización. Aquí quiero explicarte porqué una de mis mejores enseñanzas fue cuando un socio me dijo "Yo me echo la culpa hasta del clima".
El lenguaje tiene un efecto tal en nuestras acciones y en nuestros pensamientos que es impresionante lo que se puede lograr utilizándolo adecuadamente. En efecto, hay cosas que no están dentro de tu control - aparentemente - pero puedes hacerte preguntas que te lleven a tener más poder sobre cualquier situación. Si en lugar de buscar culpables te haces la pregunta "Si esto fuera mi culpa, ¿qué haría?", entonces se abren para ti posibilidades muy interesantes, porque las respuestas a esa pregunta siempre tienen soluciones para el futuro (es algo que llamamos presuposición). La pregunta presupone que puedes hacer algo, y tomando eso como base, te orienta en el camino de las soluciones.
En una ocasión durante un curso pedí a los participantes que buscaran una moneda dentro de una área. Después de que buscaron por 5 minutos les pedí que se sentaran de nuevo, y les expliqué que nunca la hubieran encontrado, porque la moneda estaba justo afuera de esa área, en la orilla de una ventana. La respuesta fue "tú nos dijiste que estaba en esta área". La dinámica pretende hacer que te des cuenta de que cuando aceptamos limitaciones, entonces tu mente no tiene un marco de referencia que le permita encontrar lo que buscas. Si encuentras un culpable de algo, entonces ya no puedes encontrar soluciones porque no depende de ti.
Si tu rechazas la "limitante" de que no puedes hacer nada porque "no es tu culpa", entonces puedes empezar a tener más control de la situación, porque buscarás respuestas partiendo de que es posible hacer algo al respecto. Y eso - cuando menos - te prepara para el futuro.
Al tomar responsabilidad o "culpa" de las cosas, por absurdo que pueda parecer algo como "yo soy culpable de que llueva", tu empiezas a pensar en las posibilidades de prevenir las consecuencias, incluso si lo que no quieres llega a suceder.
En toda situación hazte preguntas como "¿Qué hiciste para que la gente actuara de esa forma?", o "¿qué hiciste para que la situación se diera así" , y comenzarás a encontrar que tu actitud influye a la gente y a todo lo que ocurre en tu empresa.
Piénsalo por un momento. Tomar la responsabilidad de todo te lleva a tener una visión que considera cosas que de otra forma no serían posibles. Por ejemplo, pensar que la producción no fue suficiente porque el personal "no le echó ganas" no me permite hacer mucho, pero pensar que yo no motivé al personal lo suficiente, me permite buscar formas de motivarlos para el futuro y evitar que la situación se repita. Es en este punto donde "echarse la culpa" empieza a tener su encanto.
Darme cuenta de que mi actitud como empresario se va a reflejar en todos mis empleados me lleva a analizarme continuamente y a decidir mi forma de actuar y reaccionar con más detenimiento. Es una forma de volverse más inteligente, y de volverse mejor empresario.




