Una de las premisas básicas de PNL es: no existe fracaso sino retroalimentación. La retroalimentación no es otra cosa sino información que regresa del entorno a nosotros para indicarnos cual fue el resultado de lo que estamos haciendo. Dependiendo del marco de referencia con el que tomemos esta información, lo podríamos llamar fracaso o retroalimentación. Sin duda cuando algo no funciona hay muchas personas que podrían llamarle fracaso, pero generalmente la palabra fracaso trae asociados sentimientos y sensaciones que no nos permiten aprender mucho acerca del experiencia porque la devuelven dolorosa.
Una parte del ejercicio de la cura de la fobia la podemos utilizar aquí para ser capaces de analizar las cosas que no suceden en nuestra vida y en los negocios y poder recibir bien esa retroalimentación. Un experto en marketing mencionó en una ocasión que lo que más nos ayuda en los negocios no es saber lo que estamos haciendo bien, sino lo que no estamos haciendo bien. Lo malo es que este tipo de información nos llega poco comúnmente, y creo que se debe a que generalmente las empresas tienen miedo a acercarse al cliente para pedirle sus inconformidades o reclamaciones y escucharlas. Por otro lado, los clientes muchas veces en lugar de expresarse simplemente se van con otro proveedor y se rompe el lazo de retroalimentación y de aprendizaje del proceso, junto con la oportunidad de mejorar.
Un buen ejercicio es ir con tus clientes y preguntarles en qué has fallado. Al momento en que lo hagas, la doble disociación de la cura de la fobia se vuelven muy útil para poder recibir ésta información sin ponerte emocional o tomarlo personal:
1 Imagina que estás al lado de dónde te encuentres en ése momento y que tienes una cámara con la que te estás filmando. Después imagina que estás en una sala de cine viendo la película que filma la cámara (ésta es la primera disociación).
2 Imagina que flotas sobre tu cuerpo hacia la cabina de proyección, y que desde ahí estás viéndote en la sala, viendo la película (ésta es la segunda disociación).
3 Apaga tu diálogo interno. Algo que te ayuda a hacerlo es colocar tu lengua justo detrás de tus dientes frontales superiores y tocarlos muy suavemente (como tocandolos y no tocándolos).
4 Observa a tu cliente hacia el frente para qué no generes accesos oculares que traigan información que filtre lo que tu cliente que está diciendo.
Recuerda siempre que la información que te da tu cliente la puedes utilizar en tu beneficio. Después de todo, otro cliente podría sentirse igual que él y la peor situación sería que tu nunca te dieras cuenta de esto.




